efecto del alcohol y tabaco
efecto del alcohol
en el cerebro
en el cerebro
- El consumo de alcohol de forma aguda afecta gradualmente las funciones cerebrales, en primer lugar a las emociones (cambios súbitos de humor), los procesos de pensamiento y el juicio. Si continúa la ingesta de alcohol se altera el control motor, produciendo mala pronunciación al hablar, reacciones más lentas y pérdida del equilibrio.4
- Altera la acción de los neurotransmisores, y modifica su estructura y función. Esto produce múltiples efectos: disminución de la alerta, retardo de los reflejos, cambios en la visión, pérdida de coordinación muscular, temblores y alucinaciones. Disminuye el autocontrol, afecta a la memoria, la capacidad d
En el corazón y sistema circulatorio[editar]
- Sobre el corazón, los efectos fisiológicos del consumo son aumentar la actividad cardíaca y producir vasodilatación periférica, lo que explica el enrojecimiento y el aumento de la temperatura superficial de la piel que se produce tras su consumo
En el sistema digestivo: estómago, páncreas, hígado o esófago.[editar]
Las molestias gástricas son debidas a erosiones en las mucosas producidas por el etanol. El ardor estomacal será mayor si se han mezclado diferentes bebidas o combinados, ya que la irritación gástrica se deberá a todos los componentes bebidos.- Aumenta la producción de ácido gástrico que genera irritación e inflamación en las paredes del estómago por lo que, a largo plazo, pueden aparecer úlceras, hemorragias y perforaciones de la pared gástrica.
- El cáncer de estómago ha sido relacionado con el abuso del alcohol. También provoca cáncer de orofaringe y esófago, y es uno de los principales factores de riesgo del cáncer hepático
Efectos del tabaco (I)
COMPONENTES DEL HUMO DEL TABACO:
La nicotina es una sustancia extremadamente tóxica. Dos
o tres gotas serían suficientes para matar a una persona
adulta. La dosis mortal es de 30 miligramos. Un cigarrillo
suele contener de 15 a 20 mgr. de nicotina se calcula que,
al fumar, pasan a la sangre 1,2 mgr.
La nicotina es la
responsable de la
mayoría de los efectos
a corto plazo del tabaco
y, además, de crear
dependencia, haciendo
que el tabaco sea
considerado como una
droga más.
El alquitrán es el
responsable de la
mayoría de los canceres producidos por el tabaco, así como
problemas bronquiales y vasculares.
El monóxido de carbono (CO), conocido como "gas de los
braseros", es un producto resultante de la combustión del
tabaco. Parece ser el componente que provoca
enfermedades cardíacas. Contribuye, además, a crear
dependencia en el consumidor.
EFECTOS DEL TABACO
El tabaco es un
estimulante del sistema
nervioso central que,
sin embargo, en los
adictos produce relajación. El hábito de
fumar aumenta la
tolerancia (se aguanta
más), con lo que los
efectos agudos (mareos, vómitos, sudoración), se notan
cada vez menos.
A largo plazo, el tabaco afecta principalmente a los sistemas
bronco pulmonar y cardiovascular. Las estadísticas señalan
que el tabaco es la principal causa de cáncer de pulmón,
aunque por supuesto existen otras causas, como la
contaminación industrial.
El tabaco también se asocia con los cánceres de boca y del
tracto respiratorio, sin olvidar que otras enfermedades
respiratorias (bronquitis, enfisema...) inciden más en los
fumadores que en los que no lo son, especialmente cuando
ambos están expuestos a la contaminación industrial o
urbana.
Existen muchos datos
que indican que el
fumador es más
propenso a sufrir otro
tipo de dolencias, como
úlceras de estómago,
enfermedades cardíacas y de los vasos
sanguíneos y que, por
si esto fuera poco,
tiene menos inmunidad
a las infecciones que los que no fuman.
La evidencia de que fumar es uno de los principales riesgos
para la salud es aplastante. Hasta tal punto es así que,
según el Real Colegio
Británico de Médicos,
cada cigarrillo acorta la
vida del fumador en
más de 5 minutos.
Se sabe que el tabaco perjudica seriamente la salud. Los investigadores lo denuncian como
agente inductor, o al menos favorecedor, de multitud de trastornos y dolencias como la
bronquitis crónicas, enfisema pulmonar, enfermedades coronarias, úlceras de estómago y
duodeno, diversos tipos de cáncer (pulmón, bucal, de laringe, faringe, esófago, etc.),
disminución de la visión periférica y de la capacidad de la visión nocturna, etc.
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